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Padre Leoncio Herrero Núñez, misionero del Sagrado Corazón de Jesús

 
Titulares Prensa
7-1-2007
 
  ENTREVISTAS
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Padre Leoncio Herrero Núñez, misionero del Sagrado Corazón de Jesús: «Mi labor sigue adelante por mantenerla al margen de los partidos políticos»
«El instituto Fátima nació con 33 alumnos y ahora tiene más de 2.000 y damos de comer a 500 escolares»
Villalpandino de nacimiento y bonaerense de corazón; así se declara Leoncio Herrero, un religioso del Sagrado Corazón de Jesús que lleva más de 48 años trabajando en Villa Soldati, un suburbio de Buenos Aires. En el barrio creó una escuela a la que ahora acuden más de 2.000 alumnos y almuerzan 500 escolares. A ello se suma la iniciativa de hogares para niños con familias rotas. Ha asesorado a gobiernos argentinos en política educativa e inmigración y le ha concedido el Rey la orden de La Encomienda al mérito civil
NATALIA SÁNCHEZ

Usted lleva más de 48 años trabajando en Argentina, pero cuando puede retorna a su localidad natal, ¿qué recuerda del Villalpando de su niñez?
- Yo soy hijo del panadero del pueblo. Me fui muy pequeño, con 11 años, porque era una época en la que o te ibas a trabajar a un bar a Madrid o te enviaban al seminario. Dejé un Villalpando que tenía las calles embarradas y me fui a la "Pequeña Obra" a Valladolid, donde permanecí 5 años; luego, estudié en Logroño Filosofía y Teología. Cuando me ordené sacerdote estuve un año trabajando en la "Pequeña Obra" y a continuación me enviaron a Argentina. Cuando llegué a Buenos Aires me destinaron a Villa Soldati, un suburbio que daba miedo.
- ¿Cómo fueron sus inicios en la barriada?
- En el momento de mi llegada estaba poniéndose en marcha la parroquia de Fátima. Éramos tres sacerdotes que teníamos que buscar el trabajo porque la gente no estaba acostumbrada a la Iglesia. En mi casó, salía a hablar con los niños por las calles. Les preguntaba que si iban a la escuela y me decían que no, pese a tener 12 ó 13 años. Al escuchar tantos casos, ya supe cual iba a ser mi labor: crear una escuela. Por entonces, la situación del barrio era malísima el barro inundaba las calles; los habitantes prosiguen viviendo en una pieza de chapa o de cartón que hace la función de comedor y dormitorio. En los 50 había allí españoles e italianos, mientras que ahora abundan los bolivianos.
- ¿Cómo logró llevar a cabo el proyecto?
- Formamos un equipo de gente que se entusiasmó con la idea de una obra educacional para los niños pobres. La pusimos en marcha el 8 de marzo de 1958 en una laguna en medio del basural más grande del mundo, después del de la ciudad de Calcuta. La idea contó con el respaldo económico de organizaciones católicas de Alemania, mi congregación y el apoyo del gobierno argentino que pagaba a las dos profesoras que empezaron a dar clase conmigo a 33 niños. Los primeros alumnos cuando llevaban dos horas en la escuela me decían: «Chao Padre, me voy a casa» e incluso en la primera inspección educativa se sorprendieron de que tuviera en primer grado a niños de 13 años, pero es que no sabían ni leer ni escribir. La mejor manera de ayudar a los pobres es darle instrucción.
- Su obra está apunto de cumplir los 50 años, ¿cuál es el estado actual?
- El Instituto Fátima funciona desde las 7,30 a las 22 horas. Tenemos cinco escuelas a las que asisten 2.450 alumnos; comen a diario 500 niños, algunos hacen su única comida en el colegio; y trabajan 143 profesores. La formación se inicia en el jardín de infancia; con seis años se empieza la Primaria, ciclo en el que hay turnos de mañana, tarde así como otro para formar a la gente que trabaja; incluso hay clases para mujeres de 80 años que no saben ni leer ni escribir. También se imparte Secundaria en turno de mañana y de noche, para los que trabajan. En este nivel estudian y trabaja a la vez hay más de 150 chicos que perciben un buen sueldo. Estos jóvenes animan a los compañeros para que no pierdan la oportunidad de estudian y las industrias solicitan que les enviemos a estos jóvenes porque tiene "algo especial". El cambio es brutal: un chico que vive en una pieza pasa a trabaja en una oficina... Esto ha ayudado a salir de la pobreza.
- El crecimiento del centro, ¿ha contado con respaldos?
- Hemos contado con el apoyo del Estado argentino, a lo que se suma la colaboración de católicos y empresas. Las últimas ampliaciones las han pagado laboratorios Alter de Madrid, puesto que los euros rinde mucho en Argentina. La orden nos ha ayudado mucho desde España, porque se ha dado a conocer la obra.
- Pero su esfuerzo no quedó en el colegio, sino que fundó los hogares de la Fundación Infantil Verónica.
- Hace 25 años una religiosa, que se llama Teresa, y yo nos dimos cuenta de que los niños al salir de clase quedaban solos en la calle o en la casa y nos pusimos en marcha para crear hogares llevados por educadores. Se trata de casas en las que viven niños y niñas desde los seis hasta la Universidad, cuyos padres se han separado. Las doce casas están al lado de las escuelas. Son sencillas, pero tienen una sala donde hacen las tareas y comen, una cocina; en la parte superior están los dormitorios.
- El nombre de Verónica, ¿a qué se debe?
- Es un homenaje a la madre de la religiosa. Además, la Verónica enjugó a Cristo igual que enjugamos a estos niños que viven verdaderos dramas. Son criaturas con muchos problemas: a uno lo quería vender su madre o a otro pequeño le quemó su padrastro en una parrilla... Tenemos que quitarles ese dolor.
- ¿Estos niños rompen con sus familias?
- No, los fines de semana van con los padres, todo niño tiene familia. He visto niños que abrazan a sus padres pese a que son borrachos... ante todo se trata de sus progenitores. No obstante, intentamos que estén el menor tiempo posible en ese ambiente, por lo que, en vacaciones, organizamos estancias en el mar en las cercanías de Mar de la Plata.
- En América Latina han surgido iniciativas para sacar de la pobreza a la población como sucedió en Colombia con "el Banquete del Millón", o en Perú con "La ciudad del Papel" que lamentablemente ya no existen, ¿su secreto para continuar?
- Ser apolíticos, porque condicionas el futuro de la labor cuando apoyas a un partido. Mi obra ha permanecido al margen de las formaciones, aunque políticos han visitado la obra y han intentado que les apoyara. Hemos vivido momentos económicos difíciles en los que hemos tenido que pedir paciencia a los proveedores, pero hemos salido adelante. Cuando Dios quiere, da los medios justos.
- Durante los años, al frente del gobierno de Argentina se han sucedido múltiples dirigentes, ¿ha influido en su tarea?
- Unos nos han ayudado más que otros. No obstante, todos han sufragado a los docentes; en lo que respecta a los hogares los políticos quieren hacer esta misión, pero no nos ayudan en el mantenimiento.
- ¿Cuentan con el apoyo del gobierno actual?
- Ahora menos, y lo mismo sucede con el alcalde que no ayuda al barrio: una zona marginal en la que viven más de 80.000 personas con una importante presencia de inmigrantes bolivianos, peruanos y paraguayos que ocupan un terreno hacen la pieza no tienen luz ni cloacas ... No damos a basto, pese a que cada caso es digno de nuestra atención.
- En estos momentos, ¿cómo prosiguen?
- En los inicios me ayudaron mucho los españoles en Buenos Aires. Organizábamos cenas y hacían donativos, incluso desde el centro zamorano de Buenos Aires nos han ayudado como han podido, dentro de sus posibilidades; ahora que se conoce la labor que realizamos un panadero boliviano regala el pan del comedor y los hogares, un español de Galicia que tiene una industria láctea regala estos productos... además, algunos de los antiguos alumnos han llegado a puestos importantes en empresas y nos apoyan.
- De sus palabras se deduce que trabajan con todo el barrio
- Efectivamente, una amplia tarea pasa por intentar conseguir los papeles para la familia para que nos les expulsen del país. Ayudas a la familia en lo que puedas porque haces que el chico esté mejor en el centro y rinda más. Tengo alumnos muy listo, pobre como ratas, pero muy inteligentes.
- Cuando comenzó con la idea del centro y posteriormente con los hogares, ¿pensó que llegarían a esta magnitud?
- Nunca y se trata de una iniciativa apreciada por lo civil y lo eclesial. Me da mucha alegría ver como estos niños han progresado, como ejemplo una niña que estudió en la escuela este curso se va a hacer cargo de un hogar o un prestigio jurista de Buenos Aires que reconoció que conoció el mar gracias al Padre Leoncio porque asistió a una colonia en Mar de Plata. Somos conscientes de que cuando los niños salen, tienen su crisis, pero cuentan con el referente de su formación.
- La obra la gestiona una orden católica, pero ¿qué formación religiosa dan?
- Es cristiana, pero respetando a todas las religiones porque en Soldati hay muchos evangélicos y judíos. Ir a la iglesia es una opción y cuando sean adultos se decantarán por una creencia u otra.
- ¿Considera que le ha faltado todavía algo por hacer?
- Una asociación de antiguos alumnos y un partido político en el que los integrantes no roben. Ahora, pese a estar jubilado, sigo ayudando a mis compañeros y soy el apoderado del colegio.
- ¿Ha asesorado al gobierno argentino?
- En alguna ocasión me han consultado sobre materia educativa y también sobre inmigración. No obstante, no siempre me han tenido en cuenta mi planteamiento.
- Su trabajo ha contado con el reconocimiento del Rey de España, puesto que el pasado año el monarca le concedió la orden de La Encomienda al mérito civil.
- Un día me llamó el embajador español, Raimundo Pérez-Hernández, y me comunicó que el Rey me había concedido una medalla. El embajador me dijo que me la otorgaban por la obra educacional realiza, iba a preparar una fiesta y me la regaló, puesto que la medalla la concede el monarca pero la tiene que comprar el reconocido.
- Desde los 27 años vive en Buenos Aires pero regresa con frecuencia a Villalpando, ¿cómo encuentra a su tierra?
- Mi pueblo y la zona están muertos; me da mucha pena porque estas localidades se acaban. No le puedes pedir a un joven que se quede si no hay nada. Desde mi punto de vista, en la crisis del campo que se produjo el siglo pasado el clero tenía que haber orientado un poco a los agricultores hacia la alternativa del cooperativismo.

«Protesté contra Perón porque mató a un matrimonio de Villalpando»
- Con la dictadura de Perón, ¿tuvo problemas?
- Intervine protestando contra el gobierno militar porque mataron a un matrimonio de Villalpando. Una injusticia total. Tengo en mi memoria un día en que llegó un hombre y me dijo que era de Villalpando que recordaba cuanta hambre le quitó mi padre que me daba el pan. Este señor vivía a las afueras de Buenos Aires y había sido dirigente gremial honesto y tenía una herrería que nos ayudaba cuando teníamos una obra en la escuela. Una noche, a las 5 de la madrugada, vino su hijo a buscarme porque los militares habían entrado en la casa: a sus padres se los habían llevado y a él lo soltaron. Rápidamente fuimos al cuartel más cercano hablé con el capellán y me dijo:«Eres tonto, a nosotros no nos consultan». No logramos nada; el rey de España se preocupó e intervino el embajador de Suiza. Al hijo le aconsejé que dejara el país y se trasladó a los Estados Unidos.

«He asesorado al Gobierno argentino sobre educación e inmigración»
- Durante los años, al frente del gobierno de Argentina se han sucedido múltiples dirigentes, ¿ha influido en su tarea?
- Unos nos han ayudado más que otros. No obstante, todos han sufragado a los docentes; en lo que respecta a los hogares los políticos quieren hacer esta misión, pero no nos ayudan en el mantenimiento.
- ¿Cuentan con el apoyo del gobierno actual?
- Ahora menos, y lo mismo sucede con el alcalde que no ayuda al barrio: una zona marginal en la que viven más de 80.000 personas con una importante presencia de inmigrantes bolivianos, peruanos y paraguayos que ocupan un terreno hacen la pieza no tienen luz ni cloacas ... No damos a basto, pese a que cada caso es digno de nuestra atención.
- En estos momentos, ¿cómo prosiguen?
- En los inicios me ayudaron mucho los españoles en Buenos Aires. Organizábamos cenas y hacían donativos, incluso desde el centro zamorano de Buenos Aires nos han ayudado como han podido, dentro de sus posibilidades; ahora que se conoce la labor que realizamos un panadero boliviano regala el pan del comedor y los hogares, un español de Galicia que tiene una industria láctea regala estos productos... además, algunos de los antiguos alumnos han llegado a puestos importantes en empresas y nos apoyan.
- De sus palabras se deduce que trabajan con todo el barrio
- Efectivamente, una amplia tarea pasa por intentar conseguir los papeles para la familia para que nos les expulsen del país. Ayudas a la familia en lo que puedas porque haces que el chico esté mejor en el centro y rinda más. Tengo alumnos muy listo, pobre como ratas, pero muy inteligentes.
- Cuando comenzó con la idea del centro y posteriormente con los hogares, ¿pensó que llegarían a esta magnitud?
- Nunca y se trata de una iniciativa apreciada por lo civil y lo eclesial. Me da mucha alegría ver como estos niños han progresado, como ejemplo una niña que estudió en la escuela este curso se va a hacer cargo de un hogar o un prestigio jurista de Buenos Aires que reconoció que conoció el mar gracias al Padre Leoncio porque asistió a una colonia en Mar de Plata. Somos conscientes de que cuando los niños salen, tienen su crisis, pero cuentan con el referente de su formación.
- La obra la gestiona una orden católica, pero ¿qué formación religiosa dan?
- Es cristiana, pero respetando a todas las religiones porque en Soldati hay muchos evangélicos y judíos. Ir a la iglesia es una opción y cuando sean adultos se decantarán por una creencia u otra.
- ¿Considera que le ha faltado todavía algo por hacer?
- Una asociación de antiguos alumnos y un partido político en el que los integrantes no roben. Ahora, pese a estar jubilado, sigo ayudando a mis compañeros y soy el apoderado del colegio.
- ¿Ha asesorado al gobierno argentino?
- En alguna ocasión me han consultado sobre materia educativa y también sobre inmigración. No obstante, no siempre me han tenido en cuenta mi planteamiento.
- Su trabajo ha contado con el reconocimiento del Rey de España, puesto que el pasado año el monarca le concedió la orden de La Encomienda al mérito civil.
- Un día me llamó el embajador español, Raimundo Pérez-Hernández, y me comunicó que el Rey me había concedido una medalla. El embajador me dijo que me la otorgaban por la obra educacional realiza, iba a preparar una fiesta y me la regaló, puesto que la medalla la concede el monarca pero la tiene que comprar el reconocido.
- Desde los 27 años vive en Buenos Aires pero regresa con frecuencia a Villalpando, ¿cómo encuentra a su tierra?
- Mi pueblo y la zona están muertos; me da mucha pena porque estas localidades se acaban. No le puedes pedir a un joven que se quede si no hay nada. Desde mi punto de vista, en la crisis del campo que se produjo el siglo pasado el clero tenía que haber orientado un poco a los agricultores hacia la alternativa del cooperativismo.

 

 

 

 


 
 
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