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Padre
Leoncio Herrero Núñez, misionero del Sagrado Corazón
de Jesús: «Mi labor sigue adelante por mantenerla al margen
de los partidos políticos»
«El instituto Fátima nació con 33 alumnos y ahora
tiene más de 2.000 y damos de comer a 500 escolares»
Villalpandino de nacimiento y bonaerense de corazón; así
se declara Leoncio Herrero, un religioso del Sagrado Corazón de
Jesús que lleva más de 48 años trabajando en Villa
Soldati, un suburbio de Buenos Aires. En el barrio creó una escuela
a la que ahora acuden más de 2.000 alumnos y almuerzan 500 escolares.
A ello se suma la iniciativa de hogares para niños con familias
rotas. Ha asesorado a gobiernos argentinos en política educativa
e inmigración y le ha concedido el Rey la orden de La Encomienda
al mérito civil
NATALIA SÁNCHEZ
Usted lleva más de 48 años trabajando en Argentina, pero
cuando puede retorna a su localidad natal, ¿qué recuerda
del Villalpando de su niñez?
- Yo soy hijo del panadero del pueblo. Me fui muy pequeño, con
11 años, porque era una época en la que o te ibas a trabajar
a un bar a Madrid o te enviaban al seminario. Dejé un Villalpando
que tenía las calles embarradas y me fui a la "Pequeña
Obra" a Valladolid, donde permanecí 5 años; luego,
estudié en Logroño Filosofía y Teología. Cuando
me ordené sacerdote estuve un año trabajando en la "Pequeña
Obra" y a continuación me enviaron a Argentina. Cuando llegué
a Buenos Aires me destinaron a Villa Soldati, un suburbio que daba miedo.
- ¿Cómo fueron sus inicios en la barriada?
- En el momento de mi llegada estaba poniéndose en marcha la parroquia
de Fátima. Éramos tres sacerdotes que teníamos que
buscar el trabajo porque la gente no estaba acostumbrada a la Iglesia.
En mi casó, salía a hablar con los niños por las
calles. Les preguntaba que si iban a la escuela y me decían que
no, pese a tener 12 ó 13 años. Al escuchar tantos casos,
ya supe cual iba a ser mi labor: crear una escuela. Por entonces, la situación
del barrio era malísima el barro inundaba las calles; los habitantes
prosiguen viviendo en una pieza de chapa o de cartón que hace la
función de comedor y dormitorio. En los 50 había allí
españoles e italianos, mientras que ahora abundan los bolivianos.
- ¿Cómo logró llevar a cabo el proyecto?
- Formamos un equipo de gente que se entusiasmó con la idea de
una obra educacional para los niños pobres. La pusimos en marcha
el 8 de marzo de 1958 en una laguna en medio del basural más grande
del mundo, después del de la ciudad de Calcuta. La idea contó
con el respaldo económico de organizaciones católicas de
Alemania, mi congregación y el apoyo del gobierno argentino que
pagaba a las dos profesoras que empezaron a dar clase conmigo a 33 niños.
Los primeros alumnos cuando llevaban dos horas en la escuela me decían:
«Chao Padre, me voy a casa» e incluso en la primera inspección
educativa se sorprendieron de que tuviera en primer grado a niños
de 13 años, pero es que no sabían ni leer ni escribir. La
mejor manera de ayudar a los pobres es darle instrucción.
- Su obra está apunto de cumplir los 50 años, ¿cuál
es el estado actual?
- El Instituto Fátima funciona desde las 7,30 a las 22 horas. Tenemos
cinco escuelas a las que asisten 2.450 alumnos; comen a diario 500 niños,
algunos hacen su única comida en el colegio; y trabajan 143 profesores.
La formación se inicia en el jardín de infancia; con seis
años se empieza la Primaria, ciclo en el que hay turnos de mañana,
tarde así como otro para formar a la gente que trabaja; incluso
hay clases para mujeres de 80 años que no saben ni leer ni escribir.
También se imparte Secundaria en turno de mañana y de noche,
para los que trabajan. En este nivel estudian y trabaja a la vez hay más
de 150 chicos que perciben un buen sueldo. Estos jóvenes animan
a los compañeros para que no pierdan la oportunidad de estudian
y las industrias solicitan que les enviemos a estos jóvenes porque
tiene "algo especial". El cambio es brutal: un chico que vive
en una pieza pasa a trabaja en una oficina... Esto ha ayudado a salir
de la pobreza.
- El crecimiento del centro, ¿ha contado con respaldos?
- Hemos contado con el apoyo del Estado argentino, a lo que se suma la
colaboración de católicos y empresas. Las últimas
ampliaciones las han pagado laboratorios Alter de Madrid, puesto que los
euros rinde mucho en Argentina. La orden nos ha ayudado mucho desde España,
porque se ha dado a conocer la obra.
- Pero su esfuerzo no quedó en el colegio, sino que fundó
los hogares de la Fundación Infantil Verónica.
- Hace 25 años una religiosa, que se llama Teresa, y yo nos dimos
cuenta de que los niños al salir de clase quedaban solos en la
calle o en la casa y nos pusimos en marcha para crear hogares llevados
por educadores. Se trata de casas en las que viven niños y niñas
desde los seis hasta la Universidad, cuyos padres se han separado. Las
doce casas están al lado de las escuelas. Son sencillas, pero tienen
una sala donde hacen las tareas y comen, una cocina; en la parte superior
están los dormitorios.
- El nombre de Verónica, ¿a qué se debe?
- Es un homenaje a la madre de la religiosa. Además, la Verónica
enjugó a Cristo igual que enjugamos a estos niños que viven
verdaderos dramas. Son criaturas con muchos problemas: a uno lo quería
vender su madre o a otro pequeño le quemó su padrastro en
una parrilla... Tenemos que quitarles ese dolor.
- ¿Estos niños rompen con sus familias?
- No, los fines de semana van con los padres, todo niño tiene familia.
He visto niños que abrazan a sus padres pese a que son borrachos...
ante todo se trata de sus progenitores. No obstante, intentamos que estén
el menor tiempo posible en ese ambiente, por lo que, en vacaciones, organizamos
estancias en el mar en las cercanías de Mar de la Plata.
- En América Latina han surgido iniciativas para sacar de la pobreza
a la población como sucedió en Colombia con "el Banquete
del Millón", o en Perú con "La ciudad del Papel"
que lamentablemente ya no existen, ¿su secreto para continuar?
- Ser apolíticos, porque condicionas el futuro de la labor cuando
apoyas a un partido. Mi obra ha permanecido al margen de las formaciones,
aunque políticos han visitado la obra y han intentado que les apoyara.
Hemos vivido momentos económicos difíciles en los que hemos
tenido que pedir paciencia a los proveedores, pero hemos salido adelante.
Cuando Dios quiere, da los medios justos.
- Durante los años, al frente del gobierno de Argentina se han
sucedido múltiples dirigentes, ¿ha influido en su tarea?
- Unos nos han ayudado más que otros. No obstante, todos han sufragado
a los docentes; en lo que respecta a los hogares los políticos
quieren hacer esta misión, pero no nos ayudan en el mantenimiento.
- ¿Cuentan con el apoyo del gobierno actual?
- Ahora menos, y lo mismo sucede con el alcalde que no ayuda al barrio:
una zona marginal en la que viven más de 80.000 personas con una
importante presencia de inmigrantes bolivianos, peruanos y paraguayos
que ocupan un terreno hacen la pieza no tienen luz ni cloacas ... No damos
a basto, pese a que cada caso es digno de nuestra atención.
- En estos momentos, ¿cómo prosiguen?
- En los inicios me ayudaron mucho los españoles en Buenos Aires.
Organizábamos cenas y hacían donativos, incluso desde el
centro zamorano de Buenos Aires nos han ayudado como han podido, dentro
de sus posibilidades; ahora que se conoce la labor que realizamos un panadero
boliviano regala el pan del comedor y los hogares, un español de
Galicia que tiene una industria láctea regala estos productos...
además, algunos de los antiguos alumnos han llegado a puestos importantes
en empresas y nos apoyan.
- De sus palabras se deduce que trabajan con todo el barrio
- Efectivamente, una amplia tarea pasa por intentar conseguir los papeles
para la familia para que nos les expulsen del país. Ayudas a la
familia en lo que puedas porque haces que el chico esté mejor en
el centro y rinda más. Tengo alumnos muy listo, pobre como ratas,
pero muy inteligentes.
- Cuando comenzó con la idea del centro y posteriormente con los
hogares, ¿pensó que llegarían a esta magnitud?
- Nunca y se trata de una iniciativa apreciada por lo civil y lo eclesial.
Me da mucha alegría ver como estos niños han progresado,
como ejemplo una niña que estudió en la escuela este curso
se va a hacer cargo de un hogar o un prestigio jurista de Buenos Aires
que reconoció que conoció el mar gracias al Padre Leoncio
porque asistió a una colonia en Mar de Plata. Somos conscientes
de que cuando los niños salen, tienen su crisis, pero cuentan con
el referente de su formación.
- La obra la gestiona una orden católica, pero ¿qué
formación religiosa dan?
- Es cristiana, pero respetando a todas las religiones porque en Soldati
hay muchos evangélicos y judíos. Ir a la iglesia es una
opción y cuando sean adultos se decantarán por una creencia
u otra.
- ¿Considera que le ha faltado todavía algo por hacer?
- Una asociación de antiguos alumnos y un partido político
en el que los integrantes no roben. Ahora, pese a estar jubilado, sigo
ayudando a mis compañeros y soy el apoderado del colegio.
- ¿Ha asesorado al gobierno argentino?
- En alguna ocasión me han consultado sobre materia educativa y
también sobre inmigración. No obstante, no siempre me han
tenido en cuenta mi planteamiento.
- Su trabajo ha contado con el reconocimiento del Rey de España,
puesto que el pasado año el monarca le concedió la orden
de La Encomienda al mérito civil.
- Un día me llamó el embajador español, Raimundo
Pérez-Hernández, y me comunicó que el Rey me había
concedido una medalla. El embajador me dijo que me la otorgaban por la
obra educacional realiza, iba a preparar una fiesta y me la regaló,
puesto que la medalla la concede el monarca pero la tiene que comprar
el reconocido.
- Desde los 27 años vive en Buenos Aires pero regresa con frecuencia
a Villalpando, ¿cómo encuentra a su tierra?
- Mi pueblo y la zona están muertos; me da mucha pena porque estas
localidades se acaban. No le puedes pedir a un joven que se quede si no
hay nada. Desde mi punto de vista, en la crisis del campo que se produjo
el siglo pasado el clero tenía que haber orientado un poco a los
agricultores hacia la alternativa del cooperativismo.
«Protesté
contra Perón porque mató a un matrimonio de Villalpando»
- Con la dictadura de Perón, ¿tuvo problemas?
- Intervine protestando contra el gobierno militar porque mataron a un
matrimonio de Villalpando. Una injusticia total. Tengo en mi memoria un
día en que llegó un hombre y me dijo que era de Villalpando
que recordaba cuanta hambre le quitó mi padre que me daba el pan.
Este señor vivía a las afueras de Buenos Aires y había
sido dirigente gremial honesto y tenía una herrería que
nos ayudaba cuando teníamos una obra en la escuela. Una noche,
a las 5 de la madrugada, vino su hijo a buscarme porque los militares
habían entrado en la casa: a sus padres se los habían llevado
y a él lo soltaron. Rápidamente fuimos al cuartel más
cercano hablé con el capellán y me dijo:«Eres tonto,
a nosotros no nos consultan». No logramos nada; el rey de España
se preocupó e intervino el embajador de Suiza. Al hijo le aconsejé
que dejara el país y se trasladó a los Estados Unidos.
«He asesorado
al Gobierno argentino sobre educación e inmigración»
- Durante los años, al frente del gobierno de Argentina se han
sucedido múltiples dirigentes, ¿ha influido en su tarea?
- Unos nos han ayudado más que otros. No obstante, todos han sufragado
a los docentes; en lo que respecta a los hogares los políticos
quieren hacer esta misión, pero no nos ayudan en el mantenimiento.
- ¿Cuentan con el apoyo del gobierno actual?
- Ahora menos, y lo mismo sucede con el alcalde que no ayuda al barrio:
una zona marginal en la que viven más de 80.000 personas con una
importante presencia de inmigrantes bolivianos, peruanos y paraguayos
que ocupan un terreno hacen la pieza no tienen luz ni cloacas ... No damos
a basto, pese a que cada caso es digno de nuestra atención.
- En estos momentos, ¿cómo prosiguen?
- En los inicios me ayudaron mucho los españoles en Buenos Aires.
Organizábamos cenas y hacían donativos, incluso desde el
centro zamorano de Buenos Aires nos han ayudado como han podido, dentro
de sus posibilidades; ahora que se conoce la labor que realizamos un panadero
boliviano regala el pan del comedor y los hogares, un español de
Galicia que tiene una industria láctea regala estos productos...
además, algunos de los antiguos alumnos han llegado a puestos importantes
en empresas y nos apoyan.
- De sus palabras se deduce que trabajan con todo el barrio
- Efectivamente, una amplia tarea pasa por intentar conseguir los papeles
para la familia para que nos les expulsen del país. Ayudas a la
familia en lo que puedas porque haces que el chico esté mejor en
el centro y rinda más. Tengo alumnos muy listo, pobre como ratas,
pero muy inteligentes.
- Cuando comenzó con la idea del centro y posteriormente con los
hogares, ¿pensó que llegarían a esta magnitud?
- Nunca y se trata de una iniciativa apreciada por lo civil y lo eclesial.
Me da mucha alegría ver como estos niños han progresado,
como ejemplo una niña que estudió en la escuela este curso
se va a hacer cargo de un hogar o un prestigio jurista de Buenos Aires
que reconoció que conoció el mar gracias al Padre Leoncio
porque asistió a una colonia en Mar de Plata. Somos conscientes
de que cuando los niños salen, tienen su crisis, pero cuentan con
el referente de su formación.
- La obra la gestiona una orden católica, pero ¿qué
formación religiosa dan?
- Es cristiana, pero respetando a todas las religiones porque en Soldati
hay muchos evangélicos y judíos. Ir a la iglesia es una
opción y cuando sean adultos se decantarán por una creencia
u otra.
- ¿Considera que le ha faltado todavía algo por hacer?
- Una asociación de antiguos alumnos y un partido político
en el que los integrantes no roben. Ahora, pese a estar jubilado, sigo
ayudando a mis compañeros y soy el apoderado del colegio.
- ¿Ha asesorado al gobierno argentino?
- En alguna ocasión me han consultado sobre materia educativa y
también sobre inmigración. No obstante, no siempre me han
tenido en cuenta mi planteamiento.
- Su trabajo ha contado con el reconocimiento del Rey de España,
puesto que el pasado año el monarca le concedió la orden
de La Encomienda al mérito civil.
- Un día me llamó el embajador español, Raimundo
Pérez-Hernández, y me comunicó que el Rey me había
concedido una medalla. El embajador me dijo que me la otorgaban por la
obra educacional realiza, iba a preparar una fiesta y me la regaló,
puesto que la medalla la concede el monarca pero la tiene que comprar
el reconocido.
- Desde los 27 años vive en Buenos Aires pero regresa con frecuencia
a Villalpando, ¿cómo encuentra a su tierra?
- Mi pueblo y la zona están muertos; me da mucha pena porque estas
localidades se acaban. No le puedes pedir a un joven que se quede si no
hay nada. Desde mi punto de vista, en la crisis del campo que se produjo
el siglo pasado el clero tenía que haber orientado un poco a los
agricultores hacia la alternativa del cooperativismo.
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