Luciano
López Gutiérrez, filólogo y autor de ´Esbozo
para un
vocabulario de la Tierra de Campos zamorana´: «Las
palabras usadas en
Villalpando ya las empleaban Cervantes y Quevedo»
«En 20 años
de lecturas he recopilado cerca de un millar de palabras
que no aparecen en los diccionarios al uso»
Luciano López,
doctor en Filología Hispánica por la Complutense, ha
realizado un estudio del habla de Villalpando de donde emigró siendo
un
niño, aunque ha seguido vinculado a la localidad. Al iniciar su
periplo
universitario, López comprobó que las palabras usadas por
los
villalpandinos aparecían en textos de los siglos de Oro y comenzó
a
recopilar las acepciones. Un millar de ellas, junto con detalles del
origen y evolución de cada término, componen "Esbozo
para un
vocabulario de la Tierra de Campos zamorana".
N. S.
El libro "Esbozo
para un vocabulario de la Tierra de Campos zamorana"
es....
- Un trabajo filológico,
entendido en su sentido etimológico de amor a
las palabras. Una sola palabra puede ser una obra de arte. Los grandes
hallazgos estéticos también se encuentran en el lenguaje
cotidiano de
los labradores o en las las charlas en la solana.
- ¿Cómo
se aproxima usted a estos tesoros?
- Soy de Villalpando,
de donde emigraron mis padres a Madrid siendo yo
muy niño. No obstante, asumí los términos de la zona.
Así cuando jugaba
con mis amigos de Madrid empleaba las palabras oídas ante su extrañeza
y, a veces, sus burlas, lo que me hizo abandonarlas un poco. El valor
de las expresiones lo descubrí con cierta distancia. Estudiando
en la
facultad de Filología y leyendo texto medievales, de los siglos
de Oro
me di cuenta de que las palabras utilizadas en Villalpando eran formas
arcaicas, pero que están más cerca de la etimología
latina que el
lenguaje estándar. Esas palabras que yo empleaba en mi niñez
ya las
usaban el arcipreste de Hita, Cervantes o Quevedo.
- ¿Cómo
surge la idea de la publicación?
- Al leer lo hacía
con una actitud de alerta y así iba apuntado cada
palabra. Tengo un archivo con más de 1.000 fichas. El libro es
fruto de
más de 20 años de lecturas y se completa con las consultar
efectuadas a
múltiples fuentes.
- El texto se compone
de dos partes muy diferenciadas
- La primera recoge
un estudio somero del habla de Villalpando: una
variedad solariega del castellano con ciertas huellas de leonesismo y
arcaismos, palabras que en desuso ahora pero muy empleados en el siglo
de Oro. Además, abordo el léxico de los labradores y de
los pastores.
- ¿Y la segunda?
- Representa el grueso
de libro centrado en el vocabulario. En cada
palabra he explicado su significado y el empleo que se otorga en otras
zonas de la Tierra de Campos. También muestro su evolución
en la
literatura y he procurado acompañarlas con ejemplos tomados de
textos
escritores costumbristas y del siglo de Oro.
- ¿Un arduo
trabajo?
- Ha sido una labor
de detective, algo complicada, pero que me ha
apasionado. Son palabras que no aparecen en los diccionarios al uso,
por lo que he consultado textos de la Biblioteca Nacional de Madrid, he
leído a muchos costumbristas: Agapito Modroño, Alonso Emperador...
, he
mirado manuscritos y hasta he consultado el Diccionario etimológico
de
Francisco de Rosal, un médico cordobés que ejerció
en Villalobos y que
incluyó en su compendio las palabras que oía en la zona.
- ¿Cuántas
palabras figuran en este apartado?
- Alrededor de un millar
empleadas en Villalpando y en Tierra de Campos
de Zamora.
- Entre tantas acepciones,
¿existen algunas "favoritas"?
- "Llágano",
lodo; "reblar", dar la primera arada; "ruble", empleada
para referirse al lodo de las lagunas y que se utilizaba de relleno en
las huertas o "chacullar", mover un recipiente que contiene
un líquido
o " tuto"con el significado de huevo.
- ¿La publicación
podría tener una continuación?
- Podría publicarse
una segunda edición corregida y aumentada porque
seguiré leyendo. No obstante, espero que este libro lo lea la gente
que
emplea estas palabras y vean que se trata de palabras muy nobles.
- Emigró con
pocos años, pero ¿qué es para usted Villalpando?
- Es un paraíso
perdido, lo abandoné de niño, pero guardo magníficos.
En los veranos suelo pasar varias semanas allí y nutrirme de estas
palabras que utilizan mucho mejor que yo.
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